La jornada 25 del Mundial nos ha dejado dos verdades universales: en las eliminatorias no se juega, se sobrevive; y en la Porra no se pronostica, se camina por un cable con un balón medicinal en la espalda.
El primer bombazo de la noche fue la caída de Canadá, una de las selecciones anfitrionas, que se despidió del Mundial con un 0-3 ante Marruecos tan claro en el marcador como doloroso para el orgullo local. Canadá se tuvo que adaptar a jugar en Houston, Marruecos puso el fútbol, y la Porra puso cara de “bueno, yo esto más o menos lo veía venir”.
Y ojo, porque lo de Marruecos no fue precisamente una sorpresa para la masa: 70 de 94 participantes puntuaron con el pase marroquí. La mayoría no clavó el golpe exacto, pero sí vio que Canadá tenía pinta de anfitrión simpático al que le iban a apagar la música antes del postre. El resultado más repetido fue el 1-2 para Marruecos, con 30 participantes apostando por una victoria algo más ajustada. Pero el marcador real, el 0-3, solo lo vio venir una persona: Juand. Pleno solitario, banderín en la mano y derecho a entrar en la sala VIP de la jornada.
Después llegó Paraguay 0-1 Francia, o lo que es lo mismo: Francia pasando de ronda con traje de favorito, pero con las costuras crujiendo. La selección francesa ganó, sí, pero sin fuegos artificiales, sin desfile y casi sin ganas de que nadie rebobinara el partido. Paraguay resistió como si estuviera defendiendo una herencia familiar, y Francia acabó metiéndose en cuartos con ese marcador corto que en la Porra hace mucho daño: parece fácil, pero no lo clava nadie.
Literalmente: nadie acertó el 0-1 exacto. Ni uno. Cero. La Porra confiaba en Francia, pero la imaginaba entrando con banda de música. 74 de 94 participantes acertaron el signo, pero el resultado más repetido fue el 0-3, elegido por 26 participantes. Es decir, la gente vio ganar a Francia, pero la vio ganar con más glamour del que realmente enseñó. Francia pasó, sí; pero pasó como quien entra en una boda tarde, sudando y diciendo “perdón, había tráfico”.
Con estos dos resultados ya tenemos cita de cuartos: Marruecos-Francia. Y cuidado con el cruce, porque Marruecos viene de tumbar a una anfitriona con autoridad o a Países Bajos en penaltis y Francia viene de sufrir lo justo para recordar que los Mundiales no se ganan por escudo, se ganan cerrando partidos feos sin hacer preguntas.
La estadística más cruel de la jornada está en los marcadores exactos: entre los dos partidos hubo 188 pronósticos posibles y solo uno clavó el resultado final. Uno. El de Juand con el Canadá 0-3 Marruecos. Esto ya no es una Porra, es una oposición con balón.
Y luego está el fenómeno paranormal del Mundial: el temido 9-9, ese marcador que no es un pronóstico, es una llamada de socorro. ¡Rellenad las eliminatorias! En el Canadá-Marruecos aparecieron 21 apuestas con 9-9, y en el Paraguay-Francia otras 16. En total, 37 fantasmas estadísticos en una noche de octavos. A estas alturas, el 9-9 ya no es un marcador por defecto: es una selección más. No sabemos si juega con defensa de cinco, pero desde luego está haciendo estragos.
En la zona alta, Quini72 sigue ejerciendo de líder con oficio de veterano. No necesitó fuegos artificiales: sumó con Marruecos y con Francia, y eso en estas rondas vale casi más que una genialidad. Campoy1, RocioRR, Gema, Hector y compañía también arañaron puntos importantes, porque aquí ya no gana solo quien acierta una goleada: gana quien no se queda mirando la pantalla con un 9-9 enterrándole la jornada.
El caso más llamativo es que algunos nombres de la zona noble no rascaron nada en estos partidos por culpa del marcador automático. jlzf, que venía metido arriba, se topó con el doble muro del 9-9. Y en eliminatorias eso no es un tropiezo, es pisar una cáscara de plátano en plena alfombra roja. Todavía queda Mundial de sobra, pero cada despiste empieza a costar sangre clasificatoria.

Para hoy, el menú trae plato fuerte: Brasil-Noruega a las 22:00. Brasil vuelve al escaparate y Noruega llega con esa pinta de equipo al que nadie quiere mirar demasiado por si acaso te devuelve la mirada. Es un partido con olor a trampa: si Brasil gana cómodo, todos dirán que estaba cantado; si sufre, media Porra empezará a sudar; y si Noruega hace la gracia, habrá que declarar el día festivo para los amantes del caos.
Y cuando todavía estemos digiriendo el Brasil-Noruega, llegará el segundo plato de la noche —o el desayuno para los valientes—: México-Inglaterra a las 02:00, un cruce con pinta de eliminatoria grande y horario de insomnio selectivo. México, otra de las anfitrionas que sigue viva, tendrá delante a una Inglaterra que llega con el cartel de favorita y con Harry Kane como amenaza permanente, ese delantero que parece que no corre pero siempre aparece donde más duele. Enfrente, el foco mexicano estará en Raúl Jiménez, o Santiago Giménez,como revulsivo. Partido de sofá, café y manta táctica: si México da el golpe, la madrugada puede acabar con media Porra celebrando como si fueran las doce del mediodía; si Inglaterra impone galones, más de uno se irá a dormir tarde, mal y con cero puntos en el bolsillo.
La jornada 25 deja una conclusión clara: los octavos han venido sin pedir permiso. Canadá ya está fuera, Francia sigue viva pero avisada, Marruecos quiere más y la Porra entra en esa fase maravillosa en la que un resultado exacto vale oro, un signo acertado salva muebles y un 9-9 puede arruinarte más la tarde que un penalti al larguero.
En cuanto a la pugna por el pichici, Messi (Ignasi) y Mbappé (favorito de 49 participantes) empatan a 7 goles. Los partidos de hoy pueden sumar invitados a la fiesta, ya que juegan Kane (12 apoyos) y Haaland (Curro) que los siguen con 5 goles.
Esto ya no es una porra entre amigos. Esto es supervivencia con calculadora.
