La jornada 27 llegó con dos partidos, dos billetes a cuartos y una sensación muy clara: este Mundial ya no está eliminando selecciones, está cerrando capítulos de historia con música dramática de fondo.
El primer mazazo emocional fue el Portugal 0-1 España. Partido corto en el marcador, enorme en significado. España sigue viva, se mete en cuartos y deja por el camino a Portugal en el que, salvo giro de guion imposible, ha sido el último partido mundialista de Cristiano Ronaldo. La leyenda se marcha del Mundial con esa mezcla rara de respeto, nostalgia y silencio incómodo que aparece cuando el fútbol te recuerda que hasta los superhéroes tienen fecha de caducidad.

España no necesitó una goleada, ni una exhibición, ni una portada con fuegos artificiales. Le bastó un 0-1 quirúrgico, de eliminatoria seria, de equipo que sabe que en octavos no hace falta enamorar: hace falta pasar. Y eso hizo. Portugal empujó con orgullo, Cristiano peleó contra el reloj y contra la biología, pero España salió viva de un cruce con más carga simbólica que muchas finales.
En la Porra, el partido fue bastante bien leído en el signo: 74 de 94 participantes apostaron por victoria española. La mayoría olió que España podía imponerse, aunque el marcador exacto fue mucho más selecto. Solo Campoy2, jabengozar y MiguelTG clavaron el 0-1, así que toca sacarles a hombros por la puerta grande de la estadística. El resultado más repetido había sido el 1-2 para España, elegido por 30 participantes, porque la Porra sí veía ganar a España, pero con un poquito más de drama portugués en el marcador.
La eliminación de Portugal también pega en las apuestas de futuro. 6 participantes la tenían como campeona, y 46 la habían colocado entre las cinco selecciones más goleadoras. Cristiano se despide del Mundial, Portugal se despide del torneo y algunos boletos de la Porra se despiden discretamente por la puerta de atrás, intentando que nadie les mire mucho.
Después llegó el castigo divino, estadístico y futbolístico: EE. UU. 1-4 Bélgica. El anfitrión fue condenado por su mal Kharma, con K mayúscula, tras haberse plegado Infantino a las órdenes de D. Trump. Estados Unidos cayó en casa y Bélgica, que venía con colmillo, convirtió el partido en una visita al dentista sin anestesia.
La Porra aquí sí que se pegó una buena torta colectiva. Solo 18 de 94 participantes acertaron el signo belga, y el marcador exacto, el 1-4, no lo acertó absolutamente nadie. Nadie. Cero. Desierto estadístico. La mayoría, de hecho, iba por otro camino: el resultado más repetido fue 2-1 para EE. UU., elegido por 18 participantes. Es decir, la apuesta más popular fue victoria local… y lo que llegó fue una goleada belga con música de funeral para anfitriones.
Y es que este Mundial está siendo durísimo con los organizadores. Primero Canadá, luego México y ahora Estados Unidos. Tres anfitriones cayendo como si el torneo hubiera decidido que lo de jugar en casa era una ventaja demasiado mainstream. Bélgica se mete en cuartos y se cita con España, en un cruce que huele a partido serio, de esos que en la Porra no se ven: se sufren.
En la clasificación general, Quini72 sigue mandando con 344 puntos, agarrado al liderato como si llevara el brazalete de capitán de la Porra. Por detrás, Gema se consolida segunda con 338, Campoy1 se mantiene tercera con 335, y Hector asoma con 334, a solo un mal pronóstico de cambiar el paisaje. La zona noble está tan apretada que cualquier 0-1 suelto puede ser una navaja.
La jornada también dejó movimiento en el pelotón. JIPI fue el gran escalador, subiendo 6 puestos, del 52 al 46. emaneiro y MarcosPlaza subieron 5, mientras que LuciaP, mlobatog, pablo, JMSantos, Drodri y Jmmbe ganaron 4 posiciones cada uno. En estas eliminatorias ya no hay remontadas pequeñas: cualquier subida huele a “aquí todavía tengo algo que decir”.

En el lado de los que han recibido turbulencias, Superbalbon fue quien más sufrió, cayendo 7 puestos. También retrocedieron Joaquin2 y etoroq, con 6 puestos menos, y Afuentes, que baja 5. Nada definitivo, pero esto empieza a parecer una etapa de montaña: el que se despista en una curva, aparece tres posiciones más abajo preguntando quién ha movido la clasificación.
Y hoy llega otro menú de alto voltaje. A las 18:00, Argentina-Egipto. Argentina llega con el cartel de tricampeona y con el susto reciente ante Cabo Verde todavía en la memoria, porque ya sabemos que este Mundial no respeta currículums. Egipto, que viene de sobrevivir en los penaltis ante Australia, aparece como ese invitado incómodo que nadie esperaba en la fiesta pero que ya se ha comido medio catering.

A las 22:00, Suiza-Colombia. Partido con pinta de encerrona seria: Suiza viene sobria, ordenada, con cara de no regalar ni un saque de banda; Colombia llega tras tumbar a Ghana y con ese aroma de equipo que, sin hacer demasiado ruido, puede empezar a ser peligrosísimo. En la Porra, este tipo de partidos son veneno puro: parecen igualados, huelen a marcador corto y tienen toda la pinta de decidirse por un detalle… o por un pronóstico olvidado a última hora.
La jornada 26 deja una conclusión clarísima: se acabaron las bromas, pero no el cachondeo. España sigue, Bélgica despierta, Cristiano se despide, Estados Unidos paga su Kharma y la Porra entra en esa fase en la que cada punto ya no vale oro: vale una amistad temporalmente suspendida en el grupo de Telegram.