
Después de una jornada de descanso en la que el Mundial respiró, la Porra apagó las alarmas y más de uno descubrió que también existe vida sin mirar marcadores, vuelve el fútbol. Y no vuelve con un aperitivo cualquiera: vuelve con un Francia-Marruecos de cuartos de final, de esos partidos que huelen a noche grande, sofá ocupado y grupo de Telegram calentando antes incluso del himno.
Francia llega con cartel de favorita y con peso en la Porra: 13 participantes la tienen como campeona del mundo, solo por detrás del ejército de creyentes de España. Marruecos, en cambio, juega el papel de invitado incómodo total: nadie la puso campeona, pero ya ha demostrado que no necesita permiso para cargarse quinielas. Eso sí, 3 participantes sí la metieron entre las cinco selecciones más goleadoras, que visto lo visto empieza a parecer menos locura y más visión profética con chilaba táctica.
Y como buen partido grande, llega con su ración de polémica antes de empezar. La FIFA ha designado un equipo arbitral argentino para dirigir el encuentro, con Facundo Tello al frente, y en Francia ya han levantado la ceja hasta niveles olímpicos. Que un argentino arbitre a Francia después de la final de Qatar 2022 es una de esas decisiones que en teoría son perfectamente defendibles… y en la práctica dan para tertulia, memes y media hora de conspiraciones familiares antes del saque inicial.
En lo deportivo, el duelo promete choque de estilos: Francia con colmillo, velocidad y aire de candidata; Marruecos con fe, orden y esa peligrosa costumbre de no pedir perdón por seguir avanzando. Para la Porra, el descanso se ha terminado. Vuelve la calculadora, vuelve el “yo esto lo veía venir” y vuelve el miedo más puro: que Marruecos vuelva a hacer de las suyas y convierta 13 sueños franceses en papel mojado.
Recordad que los aciertos en cuartos puntúan más. No rellenarlos a tiempos puede dar al traste con las expectativas de más de un participante.
Que ruede el balón. Y que la Porra se agarre fuerte.